BINGO! El Regreso triunfal de Alain Pérez
Hay artistas que no solo brillan por su talento, sino que se convierten en puentes entre culturas, en hilos invisibles que unen islas, tierras y corazones. Uno de ellos es Alain Pérez. Músico, cantante, compositor, multiinstrumentista y, sobre todo, un espíritu libre que representa con profundidad y maestría lo mejor de la tradición musical cubana con una mirada fresca y universal.
Alain nació en Manaca Iznaga, cerca de Trinidad, en el corazón de Cuba. Su historia, como la de muchos músicos caribeños, comenzó en el hogar, donde la música no era solo entretenimiento, sino una forma de vida. El bajo eléctrico sería su instrumento de bandera, pero pronto demostraría que en sus manos cualquier instrumento suena con alma. Con esa sensibilidad tan particular de los grandes, se ha movido entre géneros y países como si navegara el Caribe en una balsa de notas y emociones.
Pérez ha tenido una carrera rica en colaboraciones con grandes de Cuba y del mundo. Ha formado parte de agrupaciones legendarias como Irakere, Van Van, y trabajó junto a iconos como Paquito D’Rivera, Celia Cruz, y Javier Masó “Caramelo”. Pero uno de los momentos clave en su vida artística llegó en 1996, cuando fue invitado por el gran Issac Delgado a tocar en un cabaret habanero. Ese encuentro cambió su rumbo: no solo se integró a la agrupación, sino que se convirtió en su director musical. Aquel gesto de confianza se convirtió en un trampolín hacia la escena internacional.
Dos años más tarde, Alain viajó a Europa como parte de una orquesta de estrellas cubanas y decidió quedarse en España. Allí lo esperaba otro capítulo importante: fue bajista del legendario Paco de Lucía durante una década. Ese dato, que muchos aún desconocen, revela la talla de este artista que ha sabido ganarse el respeto tanto en el mundo del flamenco como en el universo salsero. También ha colaborado con figuras españolas como Enrique Morente, Diego “El Cigala” y Niño Josele, todos atraídos por el fuego creativo que brota naturalmente de Alain.
Ahora, cuatro años después de su disco El Cuento de la Buena Pipa, Alain nos regala BINGO, su más reciente producción musical. Este álbum no es solo un disco; es una celebración, un reencuentro con sus raíces, una conversación con sus influencias y, por supuesto, un juego alegre con los sonidos que lo han marcado. En BINGO escuchamos la riqueza de un músico que se ha nutrido de muchas tierras, pero que jamás se ha despegado de la suya.
El álbum incluye colaboraciones de lujo: el “Príncipe de la Salsa” Luis Enrique desde Nicaragua, nuestro querido Gilberto Santa Rosa, el poderoso Tito Nieves y, por supuesto, su eterno mentor, Issac Delgado, quien lo acompaña en el tema que le da nombre al disco. También participa su hermano Rainer Pérez como compositor, lo que le da un tono aún más familiar y auténtico a la obra.
Como puertorriqueño, siento un enorme respeto por Cuba. Su música es, sin duda, una de las columnas que sostienen la identidad caribeña. Hay una hermandad invisible entre nuestras islas que se refuerza cada vez que artistas como Alain Pérez nos recuerdan que, más allá de las diferencias políticas o geográficas, compartimos una raíz, una herencia y un destino sonoro. Escuchar a Alain es escuchar la historia del Caribe contada con alegría, con nostalgia, con picardía y con amor.
BINGO es un disco para bailar, para pensar, para disfrutar. Pero sobre todo, es un disco que nos recuerda que la música es el lenguaje que mejor entiende nuestra región. Alain Pérez no solo es un músico extraordinario; es un embajador del alma caribeña, un tejedor de melodías que nos hermana y nos hace sentir más cerca, aunque estemos lejos.
Gracias, Alain, por recordarnos que la música cubana no es solo cubana. Es nuestra también.
Es del Caribe.
Es del mundo.
— Ricardo Padilla
San Juan, Puerto Rico