100 años de poesía, calle y salsa de Tite Curet Alonso

Un recorrido por la vida y legado del compositor más prolífico de la salsa, contado desde el recuerdo cercano de un encuentro que revela al hombre sencillo detrás de canciones eternas.

Por Ricardo Padilla, director de programación de Salsoul

Hay artistas que uno conoce por su música… y hay otros que la vida te regala conocer en persona. A mí me pasó con Tite Curet Alonso cuando era apenas un niño. Corría aproximadamente el año 2001 cuando acompañé a mi padre, Robert Padilla, a una emisora de radio donde él realizaba una entrevista junto al querido promotor y empresario Rafael Viera. Ese día el invitado era nada más y nada menos que Tite Curet Alonso. Yo, siendo un niño, sabía que estaba frente a alguien importante, aunque todavía no comprendía completamente la magnitud de su legado.

Recuerdo a Tite como una persona reservada y tranquila. No era un hombre de muchas palabras al principio. Observaba, escuchaba, parecía tímido. Pero bastaba con hacerle una pregunta sobre su música o sobre algún momento de su carrera para que su rostro cambiara. Entonces comenzaba a hablar con una serenidad hermosa, recordando historias de su vida con una claridad que solo tienen los grandes. Cuando lo motivaban a recordar, Tite se transformaba: se volvía cercano, conversador y lleno de anécdotas. Ese encuentro se quedó grabado en mi memoria para siempre. Hoy, al celebrarse el centenario de su nacimiento, entiendo aún más la grandeza de aquel hombre sencillo que conocí de niño. Catalino Curet Alonso, nuestro eterno Tite, nació el 12 de febrero de 1926 en el barrio El Hoyo Inglés de Guayama, una zona cañera que marcaría profundamente su sensibilidad social. Hijo de Eduardo Curet, profesor de español y músico, y de Juana Alonso, costurera, creció rodeado de disciplina, cultura y música.

Desde pequeño vivió en Barrio Obrero en San Juan con sus abuelos, donde tuvo contacto con figuras de la música popular como Ismael Rivera. Aquellas calles, su gente y sus historias se convertirían luego en inspiración para muchas de sus letras.

A mediados de los años 60 se mudó a Nueva York, donde trabajó como redactor deportivo en el periódico La Prensa. Pero fue allí, en la diáspora, donde comenzó a brillar como compositor. En 1965 Joe Quijano grabó su tema “Efectivamente” y desde entonces su pluma no se detuvo. En 1968 escribió el bolero “El gran tirano”, que luego se transformaría en el clásico “La tirana” en la voz de La Lupe, dando inicio a una larga lista de éxitos que cambiarían la historia de la música latina.

De su pluma surgieron cerca de 2,000 composiciones, de las cuales unas 1,200 han sido interpretadas por cantantes puertorriqueños y latinoamericanos. Es, sin duda, uno de los compositores puertorriqueños más prolíficos de todos los tiempos. Tite le escribió al amor, a la calle, a la negritud, a la injusticia social y al orgullo de ser latino. Temas como “Anacaona”, “Pa’ que afinquen”, “Juan Albañil” y “Mi triste problema” con Cheo Feliciano, “Barrunto” y “Juanito Alimaña” con Willie Colón y Héctor Lavoe; “Periódico de ayer” en la voz inmortal de Lavoe; y joyas como “Mi música”, “La Perla” y “Las caras lindas” popularizadas por Ismael Rivera, son solo una muestra de su genio.

Cada canción suya es una crónica del Caribe, una fotografía de nuestro pueblo y de nuestra identidad. Tite Curet Alonso falleció el 5 de agosto de 2003 en Baltimore, pero su obra sigue más viva que nunca. Su música se canta en las esquinas, en los escenarios, en las emisoras de radio y en el corazón del pueblo salsero. Hoy, desde Salsoul y desde lo personal, celebro el privilegio de haberlo conocido, aunque fuera por un instante de infancia. Aquel hombre tranquilo y reservado era, en realidad, un gigante de la palabra.

A 100 años de su nacimiento, su legado sigue marcando generaciones. Porque mientras exista la salsa… Tite Curet Alonso seguirá viviendo en cada canción.

Ricardo Padilla

Periodista y programador de radio puertorriqueño con más de 15 años de experiencia en la industria. Se graduó de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, y desde entonces ha trabajado en formatos noticiosos y musicales, destacándose por su capacidad para conectar con el público y crear contenido de calidad. A lo largo de su carrera, se ha convertido en un conocedor profundo de la salsa y de los géneros musicales de Puerto Rico. Es un apasionado investigador social y cultural, con un gran respeto por la historia y los artistas que han marcado la música y la identidad del país. También es un entrevistador hábil y un cronista que cuenta las historias con sensibilidad y claridad. Su amor por la radio, el periodismo y la cultura lo han llevado a ser una voz respetada en los medios, comprometido con informar, educar y entretener a su audiencia.
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