Lena Burke le pone “Azúcar” al centenario de Celia Cruz
La artista cubana asumió el reto de celebrar los 100 años de la Reina de la Salsa con voz propia, acompañada por la Orquesta Filarmónica Arturo Somohano.

Lena Burke sabía que tenía un gran reto por delante cuando pisó el escenario de la Sala de Festivales del Centro de Bellas Artes de Santurce. La cantante, compositora y pianista cubana fue la figura principal de “Azúcar: 100 años de Celia Cruz”, una celebración musical dedicada al centenario de una artista que cambió para siempre la historia de nuestra música. Y Lena hizo algo importante desde el principio: no intentó convertirse en Celia Cruz ni imitarla. Por el contrario, llevó las canciones de la Guarachera de Cuba a su terreno, respetando sus recordados fraseos y soneos, pero utilizando su propia voz, personalidad y estilo. El reto era grande. Lena viene abriéndose paso recientemente dentro de la música tropical y la salsa, pero cuenta con una sólida trayectoria musical y lleva el talento en la sangre. Es nieta de Elena Burke e hija de Malena Burke, dos nombres importantes de la música cubana. Durante la noche demostró fuerza escénica, carisma y, sobre todo, dominio vocal. Además, tuvo frente a ella un público que conoció, bailó y disfrutó la música de Celia Cruz durante décadas. Ganarse a esos salseros era parte importante del desafío.
Lena no estuvo sola. La acompañó la Orquesta Filarmónica Arturo Somohano de Puerto Rico, bajo la dirección musical y los arreglos del maestro Isidro Infante. La orquesta tuvo un papel protagonista durante todo el espectáculo, con momentos destacados para el timbal, la conga, el violín, la trompeta, el piano, la flauta y el trombón. La noche comenzó con una obertura instrumental que recorrió diferentes momentos de la música de Celia. Luego apareció Lena vestida de rojo y con toda la energía para interpretar “Yo viviré”. “Esta canción es como Celia misma, ya es inmortal. Sobrevivirá por siempre”, expresó Lena al público. Y esa frase prácticamente resumió el espíritu de la noche.
Uno de los momentos más personales llegó con “A Celia”, canción compuesta por Lena Burke junto a Carlos Álvarez y dedicada precisamente a la Reina de la Salsa. Pero cuando comenzaron los acordes de “Guantanamera”, el ambiente cambió por completo. El público comenzó a cantar, hacer coro y bailar. Hasta apareció una bandera cubana entre los asistentes. A partir de ahí, aquello tomó sabor a carnaval. El recorrido continuó con clásicos como “El Yerbero Moderno”, “Caramelo a Kilo”, “Duerme Negrita” y “Tu Voz”. En estas últimas, Lena se sentó al piano y mostró una faceta más íntima y delicada de su interpretación. También hubo espacio para “Cúcala”, aquel histórico encuentro musical de Celia Cruz e Ismael Rivera. Lena la interpretó junto al pianista y cantante Carlitos García. La primera parte cerró arriba con “Burundanga” y “Bemba Colorá”. Para ese momento, el público ya estaba completamente metido en la celebración. Los arreglos de Isidro Infante y Amaury Sánchez permitieron que la Filarmónica volviera a lucirse. La segunda parte abrió musicalmente con “Dime”, bajo la dirección de José Manuel Febus.
Luego llegaron “Toro Mata”, “Soy Antillana” y “Usted Abusó”, esta última con la participación del maestro Cucco Peña. Y todavía quedaban varios de esos temas que inevitablemente levantan al salsero de su asiento: “Ríe y Llora”, “La Negra Tiene Tumbao” y “Quimbara”. A esas alturas ya no había mucho que explicar. Había que cantar y bailar. “La Vida es un Carnaval” puso punto final a una noche dedicada a recordar por qué Celia Cruz sigue teniendo un lugar único en la música latina. Además de las canciones, el espectáculo incorporó fotografías de diferentes etapas de la vida y carrera de Celia y vestidos utilizados por la cantante, piezas relacionadas con el legado que custodia Omer Pardillo Cid. Celia Cruz nació en La Habana en 1925 y falleció en 2003, pero a más de dos décadas de su partida su voz continúa reuniendo generaciones. Lena Burke asumió una responsabilidad complicada: interpretar frente al público puertorriqueño canciones que muchos conocen prácticamente de memoria. Lo hizo sin tratar de copiar a Celia y apostando por sus propias herramientas como cantante y músico.
“Azúcar: 100 años de Celia Cruz” terminó siendo más que un recorrido por grandes canciones. Fue una celebración de una cubana universal y de un legado que, como cantó Lena al comenzar la noche, parece destinado a sobrevivir por siempre. ¡Azúcar!