Don Perignon celebra 50 años de música con una noche histórica en Bellas Artes
La Sala de Festivales se llenó a capacidad para celebrar cinco décadas de trayectoria de uno de los músicos más respetados de la salsa puertorriqueña. Salsoul fue la emisora oficial de esta gran celebración.

El domingo 4 de octubre, el Centro de Bellas Artes de Santurce se convirtió en punto de encuentro para varias generaciones de salseros. La razón era muy especial: celebrar los 50 años de carrera musical de Don Perignon, una figura que ha dejado una huella importante en la historia de la salsa puertorriqueña. La Sala de Festivales estuvo llena a capacidad y desde temprano se sentía un ambiente muy particular. Era una noche elegante, pero al mismo tiempo familiar. Tenía el caché de Bellas Artes, pero también ese calor de pueblo que caracteriza las grandes celebraciones de nuestra música.
El público estaba compuesto, en gran parte, por personas que crecieron escuchando a Don Perignon y a toda una generación de músicos que vivieron años de gloria durante las décadas de los 80 y 90, y que todavía hoy siguen escribiendo historia. La noche comenzó con La Puertorriqueña, agrupación liderada por Pedro Luis Morales Cortijo, mejor conocido artísticamente como Don Perignon. La orquesta sonó sólida, potente y precisa, con esa fuerza que siempre ha caracterizado su propuesta musical. Por el frente pasaron voces importantes en la historia de la agrupación, entre ellas Joe González, José Karlo Ribot y Henry Santiago, interpretando temas que forman parte del repertorio clásico de La Puertorriqueña. Y es que hasta el nombre de Don Perignon tiene su historia.
Su apodo original era “Perin”, pero según ha contado el propio músico, un cubano entendió que por su forma de vestir, su elegancia y su estilo, no podía llamarse simplemente “Perin”. Tenía que ser Don Perignon. El nombre se quedó y con el tiempo se convirtió en uno de los más reconocidos dentro de la salsa puertorriqueña.
Uno de los momentos más emotivos de la noche tuvo un componente familiar.El conguero de la agrupación, Coquí, no pudo estar presente por razones de salud. Su lugar fue ocupado por Pete Perignon, hijo de Don Perignon, quien estuvo tocando la conga durante toda la noche al lado de su padre. Pero la participación de Pete no se quedó ahí. También tuvo un momento protagónico con “Los pasos de mi padre”, junto a Gerardo Rivas. Fue una escena cargada de significado, porque más allá de la música, representó la continuidad de un legado familiar. Padre e hijo compartiendo tarima, cada uno desde su instrumento, pero conectados por una misma historia.
Luego llegó una de las figuras más importantes en la carrera de Don Perignon… Andy Montañez. Andy tuvo un papel fundamental en su desarrollo profesional, ya que durante la década de los 80 le dio la oportunidad de dirigir su orquesta. Fue precisamente en esa etapa que Don Perignon descubrió que tenía la capacidad no solo de tocar, sino también de liderar músicos y llevar una agrupación con disciplina y excelencia. La aparición de Andy provocó una fuerte reacción del público. La audiencia se puso de pie para aplaudir a una leyenda viviente del género y a uno de los grandes íconos de la cultura puertorriqueña.
Otro de los invitados especiales fue Herman Olivera, cantante de Nueva York y amigo cercano de Don Perignon. Ambos grabaron juntos el tema “Ritmo Bembé”, incluido en el proyecto que celebró los 45 años de carrera del timbalero. Olivera volvió a demostrar por qué es considerado uno de los grandes soneros de su generación, llevando a tarima esa mezcla de fuerza, experiencia y calle que tanto conecta con el sonido de Don Perignon. La noche también contó con la participación de músicos que han sido aliados importantes durante distintas etapas de su carrera, entre ellos Sammy García en la conga, Luis Marín y Arturo Ortiz en el piano, Humberto Ramírez en la trompeta y Mario Ortiz Jr., compañero de muchas batallas musicales.
Michael Stuart tuvo otra de las participaciones destacadas del concierto. Su presentación sirvió para recordar el periodo en que Don Perignon dirigió la orquesta de Lalo Rodríguez. Stuart interpretó temas como “Las Mujeres” y “Cáscara”, demostrando una vez más su impresionante potencia vocal y su dominio del escenario. Otro momento especial llegó con Víctor García, quien interpretó “Pica Pica”. La selección tenía un significado particular, pues Don Perignon tiene lazos familiares con el legendario Rafael Cortijo, y quién mejor que García, uno de los soneros más versátiles de la actualidad, para asumir este clásico. De hecho, Víctor también grabó el tema para la producción con la que Don Perignon celebró sus cuarenta y cinco años de carrera. La noche también tuvo un espacio para la reflexión con el maestro Alex D’Castro, quien interpretó “A quién iré”, un tema de contenido religioso. Don Perignon explicó al público que, luego de atravesar un percance de salud hace algunos años, tomó la decisión de incluir en cada una de sus producciones discográficas una canción con un mensaje para la humanidad y de reconocimiento a Dios como Rey y Salvador. Fue otra muestra de que la celebración de sus cincuenta años no solamente repasó su historia musical, sino también las experiencias, convicciones y agradecimientos que han marcado su vida.
Otro de los más esperados de la noche fue Luisito Carrión. Carrión tuvo una etapa importante como cantante de La Puertorriqueña durante los años 90 y su aparición provocó una respuesta inmediata del público. Volver a escucharlo junto a Don Perignon fue, para muchos, regresar a una época muy especial de la salsa. En la audiencia también estaban dos figuras fundamentales para la historia musical de Don Perignon… Bobby Valentín y Willie Rosario. Bobby Valentín, el Rey del Bajo, estaba en primera fila junto a Willie Rosario, quien ha sido uno de los grandes mentores de Don Perignon. La presencia de ambos representó mucho, porque fueron parte de esa generación que inspiró al homenajeado a dedicar su vida a la salsa. También tuvo su momento Rafi Andino, quien interpretó “Distinto y diferente” y volvió a demostrar por qué es considerado uno de los soneros más versátiles de su generación.
Y no podía faltar Gilberto Santa Rosa. Gilberto y Don Perignon son compadres y mantienen una relación de amistad que se remonta a varias décadas. Juntos interpretaron “La Ley número 10” y “El timbal que baila”, un tema prácticamente hecho a la medida para celebrar al protagonista de la noche. Sin embargo, una de las grandes sorpresas llegó con Víctor Manuelle. Don Perignon no esperaba su presencia y su reacción fue evidente. Víctor fue cantante de La Puertorriqueña durante sus primeros años de carrera y esa agrupación fue una de las que le abrió las puertas antes de convertirse en una de las figuras más importantes de la salsa. Verlo regresar para cantar “La Reunión” tuvo un significado especial. Fue una manera de cerrar el círculo. Después de casi tres horas de música, el concierto terminó con todos los soneros en tarima interpretando “Celebración”. Y precisamente eso fue la noche: una celebración. Una celebración de la música, de la amistad, de la familia y de la trayectoria de un músico humilde, genuino, fino y elegante, que durante cinco décadas ha defendido la salsa con disciplina, calidad y respeto. También fue una noche importante porque, increíblemente, esta fue la primera presentación de Don Perignon en el Centro de Bellas Artes. Y por la respuesta del público, todo apunta a que no será la última.
Desde Salsoul, emisora oficial del concierto, felicitamos al maestro Don Perignon por estos 50 años de historia y le damos las gracias por tantas décadas de música. Cincuenta años ya están escritos. Ahora, seguimos contando.